Definicion extraída de www.rae.es de un diccionario del 1800
Romeo se revela
Un grueso telón de pana roja se abre y muestra la escena:
Verona en penumbras frente al cuerpo desposeído de Julieta en el Mausoleo de la familia Capuleto.
Romeo rompe en escena intentando vislumbrar a su amada y no librar la suerte que le han susurrado en Mantua las voces del suicidio.
Con asombro y dolor contempla a su Julieta, blanca, hermosa, tétrica.
Sobre un manto de silencio cruel, una luz empieza a alumbrar el dolor de Romeo mientras despoja de su amor muerto la poción inquisidora.
Con toda la bronca se vuelve hacia los espectadores y dice:
-¡Los miserables no mintieron! ¡Julieta se ha suicidado! ¡Traído por la amenaza bajo el dolor de la duda, tuve que venir a contemplar con mis propios ojos la locura!.
¡Cobarde yo de no poder soportar tanta verdad!
¡Cobarde ellos al no protegerte invitándote al suicidio!
¡Cruel destino me sugieren para culminar este acto! ¡Voces de conspiración frente a dos amantes opuestos en linaje!
¿Cuál es el precio que te han incitado a pagar? ¿Acaso tu propia muerte pagaría la mía?
¿Acallaría la conciencia de aquellas voces la desaparición de nuestra existencia?
¿El alivio de los intrépidos se apagaría con el llanto de nuestras almas perdidas?
Tú Julieta has marcado el principio de nuestro epitafio. Es mi deber supuestamente concluirlo. El pesado telón unirá sus mitades y entre emociones adversas de sentimentalismo espontáneo se levantarán de sus asientos, verán con ojos amistosos a los enemistados, unos Montesco, otros Capuleto, y luego seguirán su rumbo, tomarse un café y seguir con sus vidas.
Y si me rehúso, me obligarán de cualquier manera. Seré el Romeo cobarde, el amante cruel, el impotente. Me darán la espalda. Me acusarán de traidor," el que llevó a Julieta al suicidio", el único culpable de este amor. Y se olvidarán del amor, y el más fanático de ellos vengará su muerte.
Si yo no escribo el final de este epitafio, lo harán ellos. Así no sentirán culpas por la muerte de Julieta. Seremos responsables de nuestras muertes y sus conciencias se llenaran de velos y olvidarán su carga.
Romeo con congoja vuelve hacia Julieta y exclama:
¿Viste lo que has logrado? ¿Era necesario llegar a tanto? Nos amábamos, jamás lo refutaría, ¿ pero por qué traspasar el límite de la locura?. Amarse tiene sentido mientras se vive. Ahora me encadenaste a este siniestro final al cual no puedo librarme. Evidentemente sin mi consentimiento. Aclaro, nací amante, no héroe. Soy un hombre vulgar, no un maniático suicida.
Pero tú y tu heroica muerte, te erguiste en un cúmulo al cual debo subir para no ser menos que tú, para seguir siendo Romeo y no oscurecer mi amor. ¡Incrédulo final! ¡mi vida tiene que cesar para que mi nombre siga existiendo!.
Se dirije al público con sorna:
Quién me manda a enamorarme de una adolescente, todo es extremista, todo es dramático. No hay páramos, no hay acuerdos, o es blanco o es negro, o es el ridículo o es la tumba. Y salen favorecidos los prejuiciosos, los maduros se aprovechan de esta postura obligándome a actuar de manera obsecuente.
Romeo sin fuerzas desfonda su daga y la alza anticipando el final.
De pronto, como si vislumbrara algo más allá del público que llama su atención, dirige su mirada y realza su voz con énfasis
¿Por qué yo he de seguir las reglas de las voces? ¿Acaso tiene que importarme el qué dirán? ¡Me niego a ceder y rendirme tan fácil!
Yo te amo Julieta y te amaré mientras viva. Pero no esperes más de mí. Un amor vale la pena vivirlo pero no es razón para la muerte.
Solo he recorrido este camino para que te acompañe en este cruento desenlace.
Sola has empezado a escribir nuestro epitafio.
Deja que nuestro amor siga en mi corazón vivo Julieta y tu muerte no será en vano.
Deja la poción en manos de Julieta, enfunda su puñal se da vuelta al público
Mientras hace una elegante reverencia dice con decisión: Señoras y Señores y sin más decir se retira.
La cripta en penumbras, un silencio total deja al público pasmado. Entran dos pajes tirando del cadáver de Romeo con una daga clavada en el pecho. Lo colocan de brusco modo bajo el túmulo de Julieta y uno de los pajes arregla la escena depositando la mano de Romeo en la daga mortal. Se van.
Rompe el sueño profundo Julieta, y en un ataque de histeria entre sollozos dice:
Perdon amado mío por cada dia miserable que pasaste por mi culpa, ¡perdón! ¡perdón!
Toma la daga del pecho de su amado, totalmente decidida, sin pensar un segundo en su propia vida, se mata.
Entra Fray Lorenzo, se desespera al ver la escena y aclama emocionado:
-¡Oh, Dios! Aquí yacen los amantes perennes en su máximo esplendor…
Este ejecicio es una versión libre que hice de otra adaptación creada por George Cahoon sobre la obra Romeo y Julieta de William Shakespeare.
El precio del silencio